· Técnicas del vidrio. Paleta de colores (VII).

Estefanía Sanz Lobo

Zonas ennegrecidas por exceso de óxido

Parte de la experimentación consistió en utilizar óxidos solos o mezclados con bórax, en superficie o entre vidrios, o utilizar los óxidos mezclados con esmaltes y vidriados para matizar sus colores.

El resultado fue que, en algunos casos, se puso excesiva cantidad de óxido colorante, dando como resultado un color negro opaco.

Esto se debe a un exceso de materia colorante.

En la Figura I, exceso de óxido de manganeso. En la Figura II, exceso de óxido de cobre.

 

Consideraciones técnicas respecto a la adaptación de esmaltes y vidriados para su uso en vidrio.

• Vidrio, vidriado y esmalte.

La diferencia entre estos tres términos tiene relación con su utilización.

El vidrio tiene una composición homogénea, y de él interesa generalmente su comportamiento en caliente, en la temperatura y fluidez necesarias para trabajar con él.

Los vidriados cerámicos, sin embargo, deben tener una composición que les permita adaptarse a la pasta cerámica bizcochada, y han de reaccionar con aquélla para adquirir su forma, color y consistencia.

Otra cuestión importante es la viscosidad: mientras que en el vidrio interesa que sea fluido, para poder fundirlo, afinarlo y trabajarlo adecuadamente, en el vidriado es más importante evitar que el exceso de fluidez haga que se escurra de la pieza cerámica cuando se alcance la temperatura de fusión.

Esto se consigue añadiendo mayores proporciones de alúmina.

Por su parte, “los esmaltes son sustancias vítreas que se funden sobre metales”.

Su temperatura de fusión es más baja que la de los vidriados (entre

 

 

 

 

los 750 y los 900ºC), y soportan los elevados coeficientes de dilatación de los metales.

• Cómo adaptar un esmalte o vidriado de uso en cerámica o cobre para su uso en vidrio.

Estos compuestos son en realidad vidrios, preparados de manera que su viscosidad, su coeficiente de dilatación y otras características físico-químicas permitan la adherencia a las superficies cerámicas o metálicas.

Pueden utilizarse esmaltes y vidriados comerciales.

Los mejores son los esmaltes para metales.

También hay esmaltes para vidrio, con un punto de fusión muy bajo para no deformarlo.

Suelen tener gran cantidad de fundentes (plomo y potasio, generalmente) para bajar la temperatura de fusión.

En la industria del vidrio utilitario, se usan esmaltes para decorar vajillas. 

Se prefieren aquellos que tienen un coeficiente de dilatación más bajo que los vidrios que les sirven de base, porque son más duraderos, al estar comprimida la superficie.

Para la mayoría de trabajos artísticos no son convenientes los altos coeficientes de dilatación de los esmaltes para metales, ni los bajos coeficientes de los vidriados.

No son apropiados porque en el trabajo artístico se usan capas gruesas de esmalte, mientras que en industria o metales son finas.

Además, las piezas artísticas de vidrio también suelen ser más grandes que las utilitarias.

Por otra parte, las temperaturas de cocción de esmaltes y vidriados no siempre serán las más adecuadas para su uso con el vidrio.

La fórmula de los esmaltes debe modificarse, a no ser que el fabricante los haya formulado específicamente para vidrio.

La modificación realizada será específica para el vidrio que se vaya a utilizar, puesto que de uno a otro varía el coeficiente de dilatación.

LUNDSTROM (1983) describe un

 

 

 

método para corregir coeficientes de dilatación de los esmaltes. Lo ejemplifica con los esmaltes Thompson especiales para float, que no son compatibles con el vidrio Bullseye. 

Dichos esmaltes tienen un coeficiente de dilatación aproximado de 85, mientras que el del vidrio Bullseye es de 90.

Propone mezclarlos con esmaltes plúmbicos para cobre, con un coeficiente mucho más alto.

Se propone experimentar diversas proporciones (en volumen): 8 de Thompson, por 1 de esmalte para cobre, 8 de esmalte Thompson por 2 de esmalte para cobre, etc.

Cada proporción se mezcla en el mortero y se coloca sobre un vidrio transparente formando un montoncito.

Tras cocer la muestra, se comprobará el resultado en el polariscopio.

• Generalidades sobre la formulación de vidriados y esmaltes.

Los ceramistas conocen la Fórmula de Seger, para calcular composiciones de vidrios usando un método molecular.

No se tienen en cuenta los óxidos colorantes porque intervienen en una proporción muy pequeña.

El interés de esta fórmula es que se ofrecen unos límites entre los cuales estos vidriados pueden ser creados.

Hay que señalar que, fuera de estos límites, los vidriados pueden ser inservibles porque se vuelvan solubles en agua (por un exceso de álcalis) o porque no formen el retículo vítreo.

El límite para bajo intervalo de fusión es el que nos interesa conocer, puesto que lo utilizaremos en vidrio.

Esta fórmula y consideraciones serán de gran utilidad cuando queramos producir nuestro propio vidriado, para saber en qué proporciones podemos mezclar los diferentes componentes.

También puede ser útil cuando se quiera modificar la composición conocida de un esmalte o vidriado, o cuando se quiera saber qué proporción de un óxido podemos añadir sin riesgo.

Cuadro de texto: Volumen II — Número 39			Diciembre  2011