· El Tesoro del Delfín (III).

Constituyen excepción, además de los ejemplos medievales citados, un grupo de vasos labrados en grueso, con gallones en relieve, rectos y torsos, que pudieran provenir del entorno parisino de mediados del siglo XVI, pues se asocian a guarniciones realizadas por la escuela de Fontainebleau.

Tal es el caso del grupo de tres jarritos con niños y sierpes, muy mutilados [O75, O76 y O19], que pueden adscribirse al taller de los Toutain en cuanto a la labor de platería, el último quizás obra de Richard Toutain (activo entre 1559 y 1579).

Algo anterior, del mismo taller, sería un jarro con Narciso transformándose en flor, en el asa, importante obra de gran belleza, que se documenta en 1561 en el castillo de Pau, entre bienes del tesoro de los reyes de la Navarra francesa [O77].

Entre la colección de cristales milaneses, muchos con las guarniciones originales, producidas en el propio taller que realiza la talla en piedra, destacan algunos atribuidos a Gasparo Miseroni, quizás el más famoso de los lapidarios milaneses del siglo XVI, como es la copa redonda con Baco en el remate (hoy desaparecido), aún goticista [O84], el basilisco de cristal con genio del fuego y patas en forma de delfines enroscados [O111], la taza baja en forma de bernegal [O22], el pomo

[O15] obra menor de exquisita belleza, que fuera regalo de la esposa del delfín, y el vaso de Moisés, de cronología anterior y con escenas entalladas al estilo clásico [O82].

No menos notable es la orza con mascarones y Minerva (ésta desaparecida) [O95].

Pudiera ser obra inicial del taller de los Miseroni el grupo de vasos ya mencionado, realizados en plasma de esmeralda, que Alcouffe data hacia los años treinta del siglo XVI.

De formas depuradas y delgadísimas paredes, serían, caso de confirmarse la hipótesis, productos tempranos de los talleres milaneses.

A su hijo Octavio y al taller dirigido por éste, estudiado por Distelberger y Bukovinská, el catálogo razonado atribuye, con las reservas lógicas, numerosos vasos, tanto de su etapa milanesa como de su producción en la corte de Praga.

De la primera destacan la copa llamada de las Cuatro Estaciones [O83], las grandes jarras con asas de bichas [O90 y O91], diversas tazas bajas y jarros, como el de pico [O97]. Giovanni Ambrogio Miseroni, sobrino de Gasparo, pudiera ser autor del denominado vaso de la tortuga [O78], trabajo excelente al gusto renacentista.

La producción praguense inclu

ye la copita con asas [O17] en sanguina, otra con el cuerpo de ágata anillada, guarnecida con delicados esmaltes y mascaroncitos de oro [O16] y el jarro en forma de morrión [O18]; del taller de Milán pueden provenir el vaso de cuarzo ahumado con mascarones [O101], el de citrino [O42], el conjunto de dos jarros de pico con sus aguamaniles, en sanguina, guarnecidos con bronce dorado y esmaltado y perlas aplicadas; las dos salvillas de lapislázuli [O60 y O61], las de cristal con bordes calados imitando los encajes, el vaso de sanguina, de finas paredes [O28], además de diversos vasos.

Dionysio, hijo de Octavio, notable artífice que trabajó en Praga, podría estar representado como autor de la pieza [O96], denominada desde antiguo velón, de cuarzo ahumado, muy acorde con su estilo.

Parece que la peste exterminó a esta importante familia, logrando que su producción cesara en el primer tercio del siglo XVII.

La familia Sarachi, rival en muchos aspectos de los Miseroni, se halla bien representada en la colección madrileña.

Como ejemplo de sus famosos animales proponemos el pavo de cristal [O110] y el dragón [O112], ambos de gran tamaño.

Es factible que el célebre Annibale Fontana, cuñado de estos excelentes cristallari, colaborara en la decoración del vaso de la vendimia [O81].

Destaca también la denominada bandeja con la historia de Hermafrodito y los Doce Césares [O80], importante por su valor artístico y simbólico, parte de un grupo de objetos decorados con temas alusivos a la monarquía universal hispana, estudiados por Venturelli, y que incluye una serie de camafeos labrados posiblemente por el taller de los Miseroni.

Cuadro de texto: Volumen II — Número 52			Febrero 2013