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Manuel GARCIA HERAS y M.a Angeles VILLEGAS BRONCANO 1. Introducción La investigación mediante métodos científicos experimentales sobre materiales arqueológicos y, en general, sobre todos aquellos materiales relacionados con el Patrimonio Histórico y Cultural, es todavía muy limitada en España y a menudo está infravalorada. Esto es especialmente cierto en el caso del vidrio, el cual se ha estudiado en pocas ocasiones, siendo frecuente que se omita en la relación de materiales de interés histórico o artístico y que esté ausente en los eventos científicos especializados (p. e., Gómez Tubío et ai, 2001). El patrimonio vidriero es muy variado y abundante y, a pesar de ser casi un desconocido en ciencia y tecnología de materiales, ocupa un lugar destacado en disciplinas como la historia, el arte y la restauración. Entre los diversos objetos de vidrio, las vidrieras, y especialmente las vidrieras medievales, destacan como los bienes más conocidos y preciados. Las vidrieras históricas han recibido en varios países europeos una atención considerable con el fin de preservar su ya maltrecha integridad. Dicha integridad no sólo es interesante desde el punto de vista de los procesos de restauración y protección que atenúan su intenso deterioro a lo largo de los siglos, como ocurre en cualquier pieza de museo, sino que les devuelven su |
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función arquitectónica de cerramiento, de espacio de representación iconográfica, así como su papel óptico como filtro matizador de la luz en el interior de los recintos. En la actualidad la comunidad científica, al menos en parte, se siente motivada hacia el estudio de los procesos y mecanismos quimicofísicos que provocan la alteración de los materiales que forman parte de los bienes culturales e históricos. Así, la restauración y conservación del patrimonio vidriero se lleva a cabo atendiendo a tres principios básicos: - mínima intervención - reversibilidad en las tareas de restauración y protección - distinción del material de sustitución respecto al histórico. Consecuentemente, la aplicación de estos principios deja abierta una puerta a tratamientos posteriores en el tiempo y a la posibilidad de que los objetos históricos se beneficien en el futuro de nuevas metodologías, aún por desarrollar. Por otro lado, estos criterios favorecen la veracidad de la intervención frente al estado de conservación del objeto, ya que no trata de mimetizar la intervención, sino que la distingue discretamente. 2. El vidrio a lo largo de la historia Como se ha indicado |
· Estudio científico del vidrio antiguo (I). |


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anteriormente, no son sólo las vidrieras medievales y modernas las que constituyen el patrimonio vidriero, aunque formen una parte muy considerable del mismo. En los siguientes apartados se traza un pequeño esbozo de la evolución histórica del vidrio desde un punto de vista tecnológico y artístico que demuestra la importancia que ha tenido este material a lo largo de los siglos. 2.1. El vidrio en la Antigüedad Uno de los vidriados más antiguos que se conocen lo descubrió sir Flinders Pétrie en Egipto y podría fecharse en torno al 12000 a. C. En realidad, se trata de un recubrimiento vítreo de color verde que se aplicó sobre unas pequeñas piedras quizás procedentes de alguna civilización asiática. De todos modos, alrededor del 9000 a. C. los egipcios ya conocían la técnica del vidriado, como lo demuestra la existencia de figurillas de arena recubiertas mediante capas vítreas verdes o la presencia, en época ya de la primera dinastía, de fragmentos opacos de vidrio azul y verde (Pétrie, 1915). Estos colores intensos, que son producto de una elevada concentración de óxidos metálicos, es lo que hace que muchos autores mantengan que se trate de simples escorias metalúrgicas y que deriven el origen de la artesanía vidriera al desarrollo de la metalurgia (Fernández Navarro, 1985: 6; Henderson, 1985; Rehren et al., 1998). |


