Manuel GARCIA HERAS y Mª Angeles VILLEGAS BRONCANO

2.2. El vidrio en Roma

A mediados del siglo I a. C. Roma ya dominaba Egipto y una parte considerable de las costas del Mediterráneo oriental, lo que supuso que muchos artesanos vidrieros procedentes de Sidón, Alejandría y otras regiones se establecieran en la metrópoli.

De esta forma, mientras que los vidrieros procedentes de Alejandría introdujeron procedimientos como el tallado, el pulido o las técnicas mille fiori, aquellos procedentes de colonias como Sidón y otros enclaves orientales aportaron la técnica del vidrio soplado (Fischer y McGray, 1999).

Con el Imperio Romano, la artesanía vidriera alcanzó una expansión y repercusión social hasta entonces no conocida en ningún otro lugar.

Esta expansión trajo consigo la profusión de talleres en muchos lugares del Imperio (p. e. Nenna et al., 1997) y la producción de piezas en serie, con lo que el vidrio perdió su anterior carácter suntuario adquiriendo un gran valor práctico y utilitario hasta el punto de convertirse en un producto de consumo que se extendió a todas las clases sociales.

Entre los recipientes que han llegado a nuestros días destacan: vasijas ungüentarios de pequeño tamaño, con paredes muy delgadas y fabricadas por soplado al aire; urnas

cinerarias de gran tamaño, con forma de olla o de cilindro, con asas y tapadera; botellas  cilíndricas, cónicas y prismáticas, con asa; jarros de diversas formas, cazos, embudos, tazas de dos asas y copas;

 

 

 

 

 

 

cuencos decorativos con nervaduras en relieve o bien decoradas con cabujones, de las épocas más tardías; o lupas que se construían con una ampolla de vidrio rellena de agua.

La utilización del vidrio como elemento arquitectónico parece que fue una de las innovaciones más importantes de los artesanos vidrieros romanos ya que lo utilizaron en pavimentos, placas para revestimiento de paredes y en cerramiento de huecos y ventanas.

En todo caso, estas aplicaciones debían ser consideradas muy lujosas ya que el vidrio no consiguió desplazar a la mica, el alabastro y otros materiales habitualmente utilizados en los cerramientos de esa época.

Estas placas se prepararon por colado de la masa de vidrio fundido

· Estudio científico del vidrio antiguo (III).

sobre una superficie plana, siendo su composición muy parecida a la del vidrio convencional actual.

Esta técnica no volvería a utilizarse de forma regular hasta fines del siglo XVII en Francia (Fernández Navarro, 1985: 16).

En la artesanía vidriera romana el color perdió su importancia primitiva y la producción estuvo más orientada a la fabricación de vidrio incoloro (Mirti et al, 1993).

Los artesanos romanos estaban divididos en dos grupos: los vitrearii que trabajaban el vidrio por soplado y moldeado, y los diatretarii que se especializaban en corte, tallado y pulido.

Entre otras innovaciones acaecidas en época romana, también hay que mencionar los vidrios camafeo de los siglos I y II d. C. que se fabricaban a partir de un vidrio base muy oscuro recubierto de una capa de vidrio blanco opaco que se tallaba en distintos espesores formando diferentes motivos y sombras.

Asimismo, los artesanos romanos incorporaron en los siglos III y IV d. C. la técnica de la pintura sobre vidrio con colores vitrificables.

Para ello utilizaban suspensiones orgánicas de esmaltes de colores con los que pintaban con pinceles la superficie del vidrio, calentándola posteriormente hasta conseguir la fusión del esmalte.