Silvia nació no hace muchos años en Santa Cruz de Tenerife. Desde siempre estuvo atraída por el arte en todas sus vertientes, a pesar de no tener constancia de antecedentes artísticos en su familia. Ya de niña destacaba en el colegio por sus cualidades plásticas y ganaba concursos de dibujo. No tenía límites y pintaba en las puertas de los armarios, las paredes de su casa… cosa que la proporcionó muchos castigos.  Su afición por el modelado traía a sus padres de cabeza, pues, como cuentan ellos, siempre estaba “haciendo de las suyas con todo lo que pillaba: arena, harina, barro, plastilina, etc.”

Tras su graduación en la escuela de Artes Aplicadas y su licenciatura en Bellas Artes pasó varios años en Holanda y Bélgica donde aprendió muchas técnicas en un máster sobre vidrio artístico y se enamoró por completo del vidrio en todas sus manifestaciones.

Después de su regreso a España, siguió formándose a través de la realización de numerosos cursos,  con artistas como Santiago Sanz, Sante Pizzol, Rudy Gritsch, Ana Thiel, Marvin Lipofsky, Silvia Levenson, etc. Buscó un tema original e inédito para su doctorado y que estuviese relacionado con este infinito mundo de luz y color, y ¿qué mejor investigación y más cercana para una canaria que trabaja el vidrio que su utilización en estado natural? Un material propio de su tierra, una zona volcánica, única en el mundo por sus características y con un proyecto sin antecedentes en el uso de la obsidiana como material fungible.

La obsidiana es y ha sido siempre para ella un reto, porque estima que tiene un gran potencial artístico, industrial y económico. Además, es una piedra mágica que ya utilizaban los aborígenes canarios para sus ritos, herramientas, adornos, construcciones, etc. Tiene muchas formas y colores y nos habla de las entrañas de la Tierra, de su evolución, de su crecimiento de algo vivo que transmite energía. Su color, brillo y opacidad vienen determinados por los componentes que se incluyen en su estructura.

Ha podido examinar numerosas variedades: copo de nieve, arco iris, etc., la mayoría de Canarias y otras piezas que ha conseguido de México, Colombia, Isla de Pascua, etc. Está en contacto con edafólogos, geólogos y vulcanólogos que le resuelven dudas técnicas sobre los análisis de cada piedra.

La tesis en la que trabaja para obtener su doctorado está tutelada por el Dr. D. Juan Carlos Albaladejo González, catedrático de Escultura de la Universidad de La Laguna, y se encuentra en la última fase de su desarrollo, o por lo menos eso espera, ya que cada día le surgen nuevas ideas y nuevas posibilidades de estudio en numerosas vertientes que le proporcionarían material para elaborar varias tesis más. En estos momentos está redactando diversas conclusiones y pruebas técnicas y le falta desarrollar la aplicación artística y concretar algunas cuestiones teóricas. Espera tener acabada su total elaboración en el plazo de uno o

En el supuesto de que la Universidad de La Laguna publicara su tesis doctoral una vez aprobada, podríamos contar con un ejemplar para enriquecer nuestro conocimiento de las características de esta interesante masa vítrea.

Para ella, la Obsidiana como material escultórico, es un vidrio que tiene casi la misma dificultad que cualquier otro, sólo que con las características de las diferentes temperaturas y tiempos de templado, fusión, recocido y enfriamiento.

En el Teide se descubre su existencia a simple vista, aunque en el Parque Nacional está prohibido el paso, se encuentra en el interior de bombas volcánicas por muchos sitios, no sólo en las faldas del Teide,  sino en otras zonas de la isla sin ser canteras, y en otras islas del archipiélago. Hay que recordar que nuestro suelo es de origen volcánico, todo es producto de erupciones, lava, magma, escoria volcánica…ahora patrimonio arqueológico. Por ello es normal que cualquier habitante de las islas tenga en su casa un pedacito que haya encontrado por alguna zona cercana a las más recientes erupciones.

Según nos manifiesta Silvia, en Tenerife hay varios artistas que trabajan el vidrio y algunos más en Gran Canaria, varios de ellos extranjeros, pero son más bien artesanos que va localizando en diversas ferias. También conoce algún joyero que se sirve del vidrio como un material más dentro de su producción, y vidrieros que trabajan por encargo, pero no conoce a ningún artista que haga obra personal y se dedique al vidrio como escultor o pintor. En la isla de La Palma conoce la existencia de un soplador que hace demostraciones en vivo para el público mientras trabaja en su taller.

Amablemente nos asegura que buscará en su tarjetero algunas

 

direcciones y teléfonos de estos artesanos, pero que ahora está en fase de mudanza y tiene muchas cosas en cajas que tendrá que ordenar cuando su tiempo libre se lo permita.

En cierta manera nos ha sorprendido el hecho de que no tenga contacto directo con el Instituto de la Cerámica y el Vidrio, pero nos informa de que a través de Internet está al tanto de muchas cosas que hacen en dicho Instituto. Tiene más contacto con el Centro Nacional del Vidrio de La Granja, en Segovia y con la Escuela de La Bisbal, en Girona.

En relación con la conveniencia de apoyarse en las investigaciones de estos Centros, nos manifiesta que en ellos hay de todo, como en todos los campos, aunque estima que cada uno ha de documentarse en estudios y bibliografía ya existente, pero que la investigación es personal y exclusiva de cada tema y de cada persona.

Tiene desde hace años el libro “El Vidrio” del profesor Fernández-Navarro. Es “su Biblia” y siempre un referente de consulta para cuestiones técnicas.

Le ha interesado mucho el número anterior de nuestro Boletín por la mención que hace a Marvin Lipofsky, artista con quien hizo un curso, y por la fantástica obra de Javier Gómez a quien tuvo el placer de conocer en una exposición y en unas conferencias que impartió Javier en el Centro Nacional del Vidrio de La Granja de San Ildefonso, en Segovia.

En su opinión, estima necesario un cambio estético en el diseño del Boletín y hecha en falta algún contenido más internacional: lo que pasa en el mundo del vidrio en otros continentes, contactar con más artistas de América y Europa, informar de más cursos, no solo en el MAVA sino en cualquier otro centro, porque no todos los interesados tienen la oportunidad de desplazarse a Madrid. Incluiría la oferta de conferencias, anuncios de todo aquél que haga algo, compre, venda, etc.

Sin duda, para nosotros es una excelente aportación como ayuda a mejorar los contenidos de este Boletín y que le agradecemos mucho. Además, nos brinda su cooperación para participar en su elaboración, aun cuando somos conscientes de que no tiene mucho tiempo para ello. No obstante, estaría dispuesta si le concretamos lo que nos puede contar desde su lugar de residencia.

Amiga Silvia, muchas gracias por tu colaboración y te deseamos el mayor de los éxitos en el desarrollo de tu tesis y de tu vida artística.

Entrevista a Silvia Gómez-Zurro.